La coalición árabe liderada por Arabia Saudita bombardeó un depósito de armas en las inmediaciones de Sanaá y un cuartel militar en la ciudad de Taiz, en el suroeste del país, ambos en manos hutíes, e inició así la segunda fase, que anunció ayer, de su ofensiva aérea para frenar a los rebeldes. Horas antes, el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, reveló que su actual administración mantiene algunas naves de guerra "en la región del Golfo Pérsico para garantizar la libertad de navegación".

Obama amenazó en forma apenas velada a Irán con que "si entregan armas a las facciones yemenitas ello podría amenazar la navegación y sería un problema. Lo que debemos hacer es llevar a todas las partes a una mesa para buscar un acuerdo político", puntualizó el mandatario estadounidense sobre los bombardeos salvajes en lugares donde vive población civil por parte de las petromonarquías aliadas de Estados Unidos. 

En tanto, residentes de Taiz describieron que combatientes hutíes y fuerzas militares aliadas bombardearon con tanques la sede de la Brigada 35 de Blindados y luego provocaron la huida de las tropas que se mantenían leales al presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi. Como resultado de los combates varios soldados murieron y otros resultaron heridos, aunque hasta ahora no se dispone de información sobre la cifra exacta de víctimas.
 
Ayer, un comunicado del Ministerio de Defensa de la coalición árabe anunció que ponía punto final a la primera ofensiva aérea sobre Yemen, denominada Tormenta Decisiva, para iniciar una segunda fase, bautizada Restauración de la Esperanza. A todo esto, en un discurso pronunciado anoche, Hadi agradeció desde Riad, la capital del reino, el respaldo de la coalición árabe por sus operaciones en Yemen en defensa de su legitimidad como presidente, y auguró un triunfo sobre los hutíes, haciendo votos para "el fin total" de las operaciones militares.