Un nuevo giro tomó ayer el enigma del vuelo MH370 de Malaysia Airlines cuando un funcionario norteamericano con acceso a la investigación de la desaparición del Boeing 777 reveló que una torre de telefonía celular en Penang, Malasia, detectó el teléfono del copiloto buscando señal en el momento de la desaparición del avión.

Durante el fin de semana, la prensa malasia había consignado que el copiloto Fariq Abdul Hamid había intentado hacer una llamada telefónica mientras el Boeing 777 se encontraba en pleno vuelo, aunque el gobierno de Malasia luego lo descartó.
Ahora, la revelación del funcionario norteamericano que citó información cedida por los investigadores malasios confirmaría los datos basados en las lecturas del radar y de los satélites que sugieren que la nave se desvió de su ruta original y que voló lo suficientemente bajo para obtener señal de alguna de las torres de celular.

Los expertos consultados por la cadena norteamericana destacaron como anormal que un integrante de la tripulación tuviera su dispositivo celular encendido, una evidencia más que apuntaría a que algo estaba pasando en la cabina del avión, según dijo el analista Peter Goelz a la CNN.

En este contexto, y a falta de nuevas señales que podrían haber sido emitidas por las cajas negras del Boeing 777, los equipos de búsqueda liderados por Australia enviaron ayer un robot submarino a las profundidades del Índico para hallar restos del avión.
Al mismo tiempo, las autoridades investigaban ayer una franja de combustible de unos 5,5 kilómetros en el área donde se detectaron los sonidos por primera vez.

Los equipos tomaron una muestra y la enviarán a Australia para su análisis, un proceso que tomará varios días. Angus Houston, jefe de la agencia que coordina los esfuerzos internacionales de rastreo, dijo que en principio la sustancia no proviene de ninguno de los transportes en la zona y fue cauteloso con sacar conclusiones sobre su origen.

El barco australiano Ocean Shield desplegó el submarino autónomo Bluefin 21, que puede crear un mapa sónico tridimensional del área para ubicar cualquier escombro situado en el lecho marino.

La medida se toma luego de que en las últimas dos semanas las cuadrillas de búsqueda percibieran sonidos subacuáticos en la misma frecuencia que emiten las cajas negras de los aviones.

"No hemos tenido una simple detección en seis días, creo que es tiempo de ir debajo del agua", dijo Houston. "Estamos en el día 38 de la búsqueda", agregó. Además, desde hace siete días, los barcos y aviones de rastreo no volvieron a captar las señales en la frecuencia de 37,5 khz.

Sin embargo, Houston advirtió que el cambio a una búsqueda submarina no significa que "automáticamente serán detectados los restos del avión". Houston, un militar retirado de las fuerzas armadas australianas, dijo que el proceso de búsqueda mediante el submarino será "lento y doloroso".

MISIÓN

El Bluefin 21 tarda seis veces más en recorrer el área que el localizador de sonidos y necesitará entre seis semanas y dos meses para recorrer la actual zona de búsqueda. Las señales se emiten desde unos 4500 metros de profundidad, que es la mayor profundidad que puede alcanzar el Bluefin 21.

El submarino tardará 24 horas en completar cada misión: dos horas para llegar hasta el fondo, 16 horas de búsqueda en el lecho marino, dos para regresar a la superficie y cuatro horas para descargar los datos, explicó Houston. En su primer despliegue recorrerá una sección de 40 kilómetros cuadrados.

La recuperación de las grabadoras de parámetros de vuelo y conversaciones en la cabina de mando son esenciales para que los investigadores intenten descifrar el enigma de la desaparición del avión, el más intrigante en la historia de la aeronavegación comercial.

El Boeing 777 desapareció el 8 de marzo con 239 personas a bordo, en su mayoría chinos, en un viaje desde Kuala Lumpur hasta Pekín.


Agencias DPA, Reuters y ANSA