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La Dueña se despidió en el teatro y en medio de alaridos

El final de La Dueña, (Telefé), que marcó el regreso de Mirtha Legrand a la ficción luego de 40 años, se emitió desde el teatro Opera, y alcanzó picos de 17 puntos de rating, con la presencia del público y de algunos actores, como el galán Peter Lanzani, quien desató constantes alaridos en la platea.

La Dueña se despidió en el teatro y en medio de alaridos
El último de los 32 capítulos del unitario escrito por Marcelo Caamaño (“Montecristo”, “Vidas privadas”) pudo verse en una pantalla gigante situada en la sala, en una suerte de gala que se desarrolló con un clima de estudiantina y grititos desde la 21.


Las seguidoras del ciclo accedieron a la entrada para el espectáculo, mediante concursos en las redes sociales, o por ser integrantes del club de fans del envío y derrocharon entusiasmo en la velada al festejar cada una de las imágenes donde los actores Benajmín Vicuña o Peter Lanzani (ex “Casi Angeles”) lucían sus encantos.


La historia comenzó en abril y narró la vida de la acaudalada empresaria Sofía Ponte (Legrand), para transcurrir en una suerte de valle de pasiones, por donde también se deslizaron los miembros de su familia imaginaria, integrada por hijos y nietos tan ricos y famosos como ella.


De todas formas, la propuesta se centró en Mirta Legrand como personaje, alimentando aquel concepto de diva o de figura tan caro a una televisión de épocas pasadas, y la última emisión intentó reproducirlo, con una alfombra roja para el ingreso de los actores y vallado frente a la puerta de la sala.


En “La Dueña”, las referencias a la vida privada de la diva de los almuerzos poblaron el envío, y lo mismo sucedió en su gala final, donde algunos integrantes del clan Legrand –su hija Marcela y su nieta Juana- se mezclaron en la platea con el elenco, como si todos participaran de la misma trama.


“¿Ustedes vinieron por mí o por Peter Lanzani?”, preguntó la diva al subir el miércoles al escenario, vestida de punta en blanco, a la cabeza de su elenco y custodiada por el productor Martín Kweller (Endemol) y su nieto Nacho Viale, productor y alma mater del proyecto.


Las chicas que poblaban el Opera y sus madres insistieron en corear el nombre del joven descubierto por Cris Morena a modo de respuesta enfática, un gesto que se repitió durante todo el encuentro, al igual que la lluvia de fotos sacadas celular mediante, que se dispararon sobre el simpático Lanzani.


El riego asumido por Legrand, quien dejó la formula de sus eternos almuerzos televisivos y apostó al drama, se enfatizó cuando la dama, poco antes de comenzar la transmisión a las 22.40, repitió algo así como, “Yo les he dado mi vida”, frase con la cual también culminó el capítulo despedida.


En este marco de ovaciones a los bellos del envío, se desarrolló un final feliz y previsible, con castigos ejemplares para los villanos y la recompensa del amor para la pareja, formada por los eficientes Vicuña y Florencia Bertotti, -cuyas fans concurrieron al teatro con un cartel de aliento- ambos ausentes en la noche de ayer.


Algunas actuaciones aportaron fuerza a una trama con varios saltos narrativos, tal es el caso de la composición de personaje realizada por Claudia Lapacó, el entrañable Carlos Portaluppi en la piel del fiel chofer de la señora Ponte y el oficio de Fabián Vena.


Mirta Legrand aportó su impronta a todas las emisiones, cuyo entramado permitió autoreferencias y la aparición de frases pertenecientes al folclore personal de la diva, capaces de oficiar de guiños al televidente, como “la vida es corta y vale la pena ser vivida” o sus famosos insultos.


Al igual que sucedió en algunos de los capítulos del envío, “La Dueña” remarcó que era tal en su despedida, mientras las historias de algunos personajes importantes presentaron una resolución desdibujada como la suerte de la bella y malvada Lourdes (Andrea Frigerio), o el destino del venerado Eliseo (Lanzani).


Algunas conversiones apresuradas como el pasaje a la bondad de Brenda (Gandini), los consabidos “flashbacks” y el recurso del gotero o el tecito con veneno u otras sustancias tóxicas abundaron como broche de oro de una narración que parece homenajear a una estética de otros tiempos.


Las exitosas tiras “Resistiré” o “Montecristo”, ambas emitidas por Telefé, tuvieron también sus grandes despedidas en escenarios porteños y ayer el público de “La Dueña” que colmó la sala y la bandeja del pullman, pareció augurar una segunda parte del envío.


“¿A ustedes les gustaría una continuación de ‘La Dueña’?” preguntó la estrella carismática de cara a su público, y la coreada respuesta afirmativa no se hizo esperar.