El juez norteamericano Thomas Griesa rechazó el pedido de la Argentina para reponer el stay que permitiría evitar el default técnico. Fue durante una audiencia en la que reconoció que la Argentina atraviesa "tiempos cruciales" e instó a continuar el diálogo con el mediador Daniel Pollack, quien participó del encuentro junto a los representantes de los holdouts, abogados de la Argentina, bancos e intermediarios. "El stay no es necesario para continuar con el diálogo", indicó Griesa.

 
 
En una reunión en la que se repasaron aspectos técnicos sobre la controversia, el juez que tiene el caso argentino volvió a criticar el tono de las declaraciones de los funcionarios del Gobierno e indicó que "aún es tiempo de trabajar con el special master (mediador) para evitar un default". Ayer los abogados del Estado habían pedido reponer la medida cautelar con el objetivo de cancelar los vencimientos con los bonistas que entraron en el canje mientras avanza la negociación con los holdouts. Caso contrario, la Argentina podría entrar en una cesación de pagos el 30 de julio.

 
 
El mediador Pollack adelantó que mañana volverá a reunirse con las partes para buscar un acercamiento. La Argentina tiene siete días para acordar con los holdouts antes de que venza el plazo de gracia para saldar la deuda con los bonistas que tienen títulos reestructurados. Hoy los abogados del Estado indicaron que es imposible cerrar un acuerdo en la próxima semana.

 
 
El juez Griesa dejó en claro desde el inicio de la reunión que no iba a decidir "inmediatamente"sobre jurisdicciones ajenas, por lo cual aún no aceptó los reclamos de los bonistas que cobran eneuros y yenes. De esta decisión se desprende que el pago a estos tenedores también quedará anulado.

 
 
Para la audiencia de hoy, el gobierno argentino había solicitado al juez Griesa que reponga la medida cautelar (stay) para que los bonistas del canje puedan cobrar el bono Discount y el resto de los títulos. Además, reclamó una "protección suficiente" contra el riesgo económico y financiero que puede significar la activación de la cláusula RUFO (Right Upon Future Offers), que gatillaría una catarata de demandas por parte del 93 por ciento de los bonistas que aceptaron los canjes de deuda de 2005 y 2010.

 
 
En las últimas semanas, Griesa recibió una serie de "mociones de aclaración" de parte de actores financieros afectados por su orden de paralizar los 539 millones de dólares transferidos por Argentina, mediante las cuales solicitaban una declaración posterior sobre su accionar, con mayores especificaciones.




Fuente INFOBAE