Se intensificó la actividad del volcán chileno Chaitén.
Volvió a formar una columna de cenizas de casi nueve kilómetros de altura y a producir ruidos ensordecedores.
En tanto, la lluvia y una tenue nevada llevaron alivio a los pobladores de Esquel.
Permitieron despejar la ceniza volcánica suspendida en la atmósfera y ayudaron a limpiar calles y casas.