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Por la gripe A, la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires dictaron la emergencia sanitaria.
No habrá clases durante un mes para cinco millones de alumnos.
Las escuelas extenderán las vacaciones desde el lunes (6 de julio) hasta el 3 de agosto y sólo abrirán para entregar viandas.
Las autoridades sanitarias aconsejan no asistir a lugares de concurrencia masiva, pero por ahora no los cierran, salvo en Mar del Plata y Pergamino, por decisión de sus intendentes.
Otras dieciséis provincias suspendieron las clases, siete de ellas desde hoy, y varias de ellas decretaron la emergencia sanitaria.
Ya son quizá cuarenta y tres los muertos por la influenza porcina en nuestro país, sólo en la provincia de Buenos Aires hay diecinueve, según informó el ministro de Salud de Scioli, Claudio Zin.
Esta tarde, asume Juan Luis Manzur como ministro de Salud de la Nación.
El hasta ahora vicegobernador tucumano advirtió que no hay que minimizar la enfermedad pero que “hay que tranquilizar a la población con información”.
La economía se paralizará aun más por la gripe A, según coinciden analistas y empresarios vinculados con el consumo, el turismo y la industria del entretenimiento.
También estiman que crecerá el ausentismo laboral, que ya es elevado.
La Corte Suprema analiza adelantar la feria judicial por pedido del Colegio de Abogados.
Tres ministros de Mauricio Macri padecen la enfermedad, aunque desde el Ministerio de Salud porteño aclararon que el caso de Horacio Rodríguez Larreta por ahora es sólo sospechoso.
Los gremios docentes pidieron que la suspensión de las clases sea inmediata.
La Universidad de Buenos Aires decidió no suspender las clases ni adelantar el receso invernal por ahora.
El rector, Rubén Hallú, explicó que el cierre “sólo se aplica en la Facultad de Odontología”, donde murieron una profesora y un alumno.