La noticia ha sido confirmada por su ministro de Economía, Evánguelos Venizelos, dado que Papandreu se había propuesto a cancelarlo a cambio del apoyo de la oposición al plan de rescate europeo.



Venizelos, que a su vez es el presidente del Parlamento, aseguró que el país va a necesitar otro tramo de ayudas o si no se funde el 15 de diciembre", aseguró.



"Nosotros teníamos un dilema, ya fuera una verdadera aprobación o el referéndum", indicó a través de un comunicado emitido en su despacho. "Lo dije ayer, si se hubiera dado una aprobación del ajuste, no habríamos necesitado un referéndum". Papandreu renunció así a su idea de promover un referéndum sobre el plan de ajuste después de que miembros de su Gobierno insistieran en que no iban a apoyar esta medida.



De haber persistido en su idea, Papandreu se habría condenado este viernes, ya que se somete a una moción de confianza ante el Parlamento y necesita los votos de los diputados que se oponen al referéndum.



El primer ministro Papandreu confirmó que nunca llegó a ofrecer su dimisión, como se comentó en un comienzo, y que sólo aceptó la idea de formar un Gobierno de "salvación nacional", en el que estaría incluido el líder de la oposición, Antonis Samaras, dirigente del partido conservador Nueva Democracia.



"Hablaré con Antonis para examinar los próximos pasos a tomar desde la base de un consenso más amplio", añadió. Descartó, por otra parte, la convocatoria a unas elecciones generales porque podrían "suponer un gran problema" para el país y precipitarlo a la bancarrota. Esta idea había sido lanzada por Samaras, que quería un Gobierno de transición e inmediatas elecciones.



"Lo que está en juego en el referéndum no es el euro, son las decisiones del 26 y el 27 de octubre [cuando se celebró el Consejo Europeo], pero de no aplicar esas decisiones, eso supondría dejar el euro, y eso es algo que tenemos que entender" añadió después ante el Parlamento. La cuestión no es celebrar un referéndum o no, sino salvaguardar la implantación de las decisiones del 26 y el 27 de octubre".



La crisis política en Grecia se desbordó después de que Papandreu se encontrara en una reunión urgente con el Consejo de Ministros para ver cómo resolvía su futuro político. El primer ministro vio cómo se desfragmentaba su Gobierno a falta de un día de someterse ante la moción de confianza en el Parlamento. Se caía también, entonces, su intención de convocar un referéndum para que fuera la ciudadanía la que eligiera si quería seguir sometiéndose a medidas de ajuste a cambio de recibir la ayuda de la Unión Europea.



Por si no fuera suficiente, 30 parlamentarios firmaron una carta pidiendo un Gobierno de transición.



Para presionar en contra de la consulta, la Unión Europea bloqueó este miércoles una ayuda de 8.000 millones de euros que Atenas esperaba recibir. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, mostraron su enfado por el hecho de que Papandreu no les hubiera avisado de su intención de convocar el referéndum, y le pidieron que aclarara qué tipo de consulta iba a celebrar.



Papandreu había anunciado para el 4 de diciembre la convocatoria del referéndum. La crisis política se desencadenó después de que cinco ministros y varios diputados del Pasok rechazaran en las últimas horasla consulta con la que el primer ministro quiere legitimarse ante el pueblo.



Dos diputadas del oficialista Pasok, Elena Panariti y Eva Kaili, fueron las últimas en anunciar este jueves que no apoyarán al Ejecutivo en su iniciativa de impulsar un referéndum. También el ministro griego de Finanzas, Evangelos Venizelos, y el ministro de Desarrollo, Michalis Chryssohoidis fueron los primeros en mostrar su desacuerdo con la idea del plebiscito.