El jueves 6 de septiembre a las 20:30 horas, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires realizará en el Teatro Colón el décimo primer concierto de su temporada 2012. La dirección estará a cargo de Enrique Arturo Diemecke y se presentará como solista la violinista Sarah Chang.

El programa incluye el Concierto para violín en Re menor, Op. 47 de Jean Sibelius (1865-1957) y la Sinfonía Nº 4 en Mi bemol mayor, “Romántica” de Anton Bruckner (1824-1896).

La Orquesta Filarmónica de Buenos Aires ha sido distinguida con el Premio a la Mejor orquesta sinfónica local de 2008, otorgado por la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina, y obtuvo dos Premios Konex de Platino como la mejor orquesta argentina de las últimas dos décadas, en 1999 y en 2009.

Prestigiosa invitada

Sarah Chang es reconocida como una de las grandes violinistas del mundo. Nacida en Filadelfia de padres coreanos, se formó en la Juilliard School con Dorothy DeLay.

Desde su debut con la Filarmónica de Nueva York, a los 8 años, ha tocado con las mejores orquestas y directores en una carrera que abarca más de dos décadas. Realizó música de cámara con artistas de la talla de Pinchas Zukerman, Wolfgang Sawallisch, Yefim Bronfman, Vladimir Ashkenazy, Martha Argerich, Leif Ove Andsnes, Yo-Yo Ma e Isaac Stern. Este año cumple 20 años de grabaciones en exclusividad para el sello EMI Classics.

Más Música

El maestro mexicano Enrique Arturo Diemecke es director musical de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires desde 2007. Como director artístico ha cumplido 22 años al frente de la Sinfónica de Flint (Michigan), once con la Sinfónica de Long Beach (California) y uno con la Filarmónica de Bogotá (Colombia). Fue durante 17 años director artístico de la Sinfónica Nacional de México y recibió la Medalla de Oro del Instituto Nacional de Bellas Artes de México por su trayectoria artística. En 2010 fue galardonado con el Grand Prix de l'Académie du Disque Lyrique, Francia.

El finlandés Jean Sibelius compuso el Concierto para violín entre 1903-1904, y lo revisó en 1905. Su experiencia como violinista le permitió escribir con maestría para el instrumento, a pesar de las grandes dificultades que presenta para el solista. La obra se destaca por el delicado equilibrio logrado entre el violín, que nunca pierde el protagonismo, y la orquesta, que no es un mero acompañante, lo que otorga al concierto una verdadera dimensión sinfónica.

Famoso organista, Anton Bruckner conoció a fondo toda la música religiosa de tradición católica. Integró técnicas de composición de su admirado Richard Wagner en cuanto al manejo de motivos, haciendo que la monumentalidad apareciera como un gran estilo. Con la Sinfonía Nº 4, “Romántica” (1874) obtuvo finalmente el reconocimiento que hasta entonces se le había negado. Existen al menos siete versiones posteriores de la obra, producto de correcciones -algunas muy profundas- que el autor o sus amigos le realizaron.

Más información en www.teatrocolon.org.ar


Fuente: Martín Leopoldo Díaz