La primera imagen emitida oficialmente por la TV argentina fue la de Eva Perón durante los festejos del Día de la Lealtad, transmitido desde Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1951, hace ya 60 años.

Esa fecha había sido acordada entre el gobierno de Juan Domingo Perón y el empresario radiofónico Jaime Yankelevich para dar comienzo al nuevo fenómeno comunicacional, que entonces estuvo al alcance de sólo 2.500 afortunados que habían accedido a ese voluminoso mueble llamado televisor.

La primera transmisión empezó a las 15, con los discursos de Perón y Eva: dos cámaras instaladas en los edificios de los bancos Nación e Hipotecario transmitieron los rostros, las voces y los sonidos de la Plaza de Mayo, de un modo que parecía milagroso. Aquella transmisión y las que le siguieron por LR3 Radio Belgrano Televisión, luego Canal 7, eran observadas por la gran mayoría a través de las vidrieras de las casas de artículos para el hogar, con ojos curiosos e incrédulos.

Un ejército de animadores de radio, actores, vestuaristas, maquilladores, publicistas y gente de otros oficios aparecía en el nuevo medio ante la posibilidad de un trabajo promisorio, que muchas veces se enraizaba en la improvisación.

Ya en la década del 20 la Argentina había sido pionera, junto a Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania e Italia, en experimentar el sistema de TV, apoyado técnicamente en tres principios: la persistencia de la imagen en la retina, el efecto fotoeléctrico y la capacidad de la pantalla receptora de producir luz.

La influencia que Alemania tenía entonces permitió conseguir las lámparas de fabricación artesanal y desarrollar las investigaciones que tiempo después, en 1940, lograrían a través de Radio Splendid la primera transmisión experimental con 40 días de continuidad en un radio de 4 kilómetros.

La reconstrucción histórica realizada a través del archivo del recordado Roberto Di Chiara da cuenta de que el emprendimiento realizado en la zona de Marcelo T. de Alvear y pasaje Pizzurno tuvo grandes problemas técnicos y económicos, y no causó el impacto esperado.

Terminada la Segunda Guerra Mundial volvieron a crearse las condiciones para reintentar el emprendimiento televisivo; entre 1947 y 1949, un problema médico llevó a Yankelevich, dueño de Belgrano, la radio más importante del país, a los Estados Unidos, donde tomó contacto con el medio televisivo.

Yankelevich -abuelo del productor Gustavo Yankelevich y bisabuelo de la actriz Romina Yan- compró equipos usados en Nueva York por 27 millones de pesos y en agosto de 1951 comenzaron las primeras pruebas desde la torre y los estudios instalados en el entonces Ministerio de Obras Públicas (9 de Julio y Moreno), con locutores y actores de Radio Belgrano.

Durante mucho tiempo la programación de Canal 7 -que en 1980, en plena dictadura militar, inauguró el color bajo el nombre de Argentina Televisora Color, y actualmente emite como La Televisión Pública- abarcaba sólo unas pocas horas al día (a partir de las 17.30), con flashes informativos, películas, dibujos, precarias publicidades y números musicales.